Martes 16 de Abril de 2024 - 19:42:59

Este domingo por la mañana se desarrolló en la plaza de la Democracia el acto conmemorativo del Día Nacional de la Memoria, por la Verdad y la Justicia, convocado por el Gobierno de Venado Tuerto y con una importante presencia de vecinos.

Del emotivo acto participaron el intendente Leonel Chiarella, los diputados provinciales Sofía Galnares y Leo Calaianov, concejales encabezados por su presidente, Juan Ignacio Pellegrini; funcionarios del gabinete municipal y referentes de distintas instituciones de la ciudad.

Las palabras alusivas estuvieron a cargo de Griselda Rúa, en nombre del Instituto Venadense Memoria, Verdad y Justicia (IVMVJ); y de la secretaria de Territorialidad y Desarrollo Cultural, Miriam Carabajal, por el Gobierno de Venado Tuerto.

Proteger la verdad

En su alocución la secretaria de Territorialidad puso el acento en cómo vivió la sociedad venadense los días negros del inicio de la última dictadura: “Hace unos días repasaba los archivos de correspondencia recibida en el 76’ en la Municipalidad. El 26 de marzo se pedía autorización para un baile popular y el 27 para un cuadrangular de fútbol y otro baile popular en el Parque Español. La apertura de una calesita, una tertulia danzante, nada que diera cuenta que algo estaba pasando en el país”, reflexionó Carabajal.

En este punto recordó que “como en la arqueología del paisaje hay múltiples capas de historias y de sentido; y relevando esas capas a fuerza de algunos documentos, y muchas conversaciones aparecen otros datos de esta ciudad que no era una sino varias. La ciudad con jóvenes desaparecidos, algunos estudiando o trabajando fuera de la ciudad, otros militando en el Villa Mirta, ese barrio que hoy esconde su memoria en el sueño del Área Recreativa Norte. Esa ciudad con madres que deambularon por hospitales y comisarías, que se entrevistaron con las jerarquías de la curia y militares buscando sus hijos, ciudad de padres muertos demasiado temprano, de hermanos y amigos que siguen en la plaza”.

Paralelamente remarcó que “es tiempo de proteger la verdad, la del primer desaparecido que menciona la Conadep (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) y que era de Venado Tuerto, que había estudiado en el Sagrado Corazón y trabajaba en Rosario; la de las ruedas literarias del 77 en la Biblioteca Alberdi, las verdades de Luz y la plaza del 82’, las verdades rebeldes de las revistas subterráneas que eran espasmos de libertad que no duraban en general más de tres o cuatro ediciones, con nombres hermosos: Expresión, Transparencia, Delirio, Piedra Libre, El Humanista; la censura del Comfer (Comité Federal de Radiodifusión) en programas radiales de LT29, la vecina que sepultó los libros de su amiga en el patio, prolijamente envueltos en nylon, para que un día resucitaran y pudiera devolverlos; la imprenta descartada en una cuneta del Tiro Federal. Las historias mínimas también protegen la verdad y la memoria. Y ese es un estricto acto de justicia”.



Para cerrar su emotivo discurso, Carabajal enfatizó: “En la plaza de la Democracia, este nuevo 24 de marzo, volvemos a decir como consigna y como bandera: que sea la verdad y no la mentira; que sea la memoria y no el olvido; que sea la justicia y no el silencio”.

Secuelas de la dictadura

La exposición de Griselda Rúa se inició con un resumen de cómo se orquestó el Golpe de Estado de 1976, y los fuertes intereses económicos que hubo detrás del derrocamiento del gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón.

En este marco, la dirigente, hermana de uno de los vecinos desaparecidos que tiene la ciudad, comentó que “la dictadura nos dejó secuelas gravísimas en todo el cuerpo social, porque vinieron a imponer a sangre y fuego un modelo económico y social que destruyó la industria nacional y el trabajo de los argentinos. Hubo fábricas cerradas con trabajadores en la calle, extranjerización de la economía, pérdida de soberanía, incluso con una guerra absurda en su concepción y realización”.

En base a estos lineamientos, Rúa trazó un paralelismo con el actual gobierno nacional al afirmar que “mientras se comienza a echar a trabajadores del Estado, se cierran organismos públicos, se desfinancia a la cultura popular, se pretende reinstaurar la teoría de los dos demonios diciendo que hubo una guerra, y se pone en duda el número de compañeros detenidos­-desaparecidos, desde el IVMVJ decimos con toda la fuerza: no hubo guerra, fue un genocidio planificado, son 30.000. Democracia para siempre; dictadura, nunca más”.

Ofrenda e intervención artística

La Banda Municipal Cayetano Alberto Silva bajo la dirección del maestro Ezequiel Fernández hizo su aporte musical durante la ceremonia, con el acompañamiento de la cantante Vanesa Rondán (del Coro Lírico Municipal), y de la profesora Valeria Carino en LSA.

Tras los discursos oficiales, Chiarella y Rúa colocaron una ofrenda floral en memoria de los desaparecidos, y el cierre fue con la intervención artística “Las rondas del amor”, por la Escuela Municipal de Teatro Musical (EMTM) que dirigen Andrea Oviedo y Alfredo Diale.

Del acto que contó con Gustavo Guerrero como maestro de ceremonia, también participaron veteranos de Malvinas, representantes de fuerzas de seguridad, Poder Judicial, instituciones religiosas, entidades intermedias, asociaciones históricas y culturales, abanderados escolares, representantes del IVMVJ, y familiares de detenidos desaparecidos.