Viernes 16 de Noviembre de 2018 - 18:25:15

El Fondo al poder

La propia Christine Lagarde anunció junto a Nicolás Dujovne el nuevo acuerdo con el FMI. A cambio de 7100 millones de dólares más y el adelantamiento de los desembolsos para alejar el fantasma del default, Argentina se compromete a un brutal ajuste fiscal y monetario.

El Central solo intervendrá cuando el dólar supere los 44 pesos o baje de los 34

Argentina recibirá 36.200 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional entre lo que resta de este año y todo 2019, y eleva a 57.100 millones de dólares el monto total del crédito Stand By otorgado al país. A cambio, el gobierno no sólo ratifica el plan presupuestario restrictivo para 2019, que elimina el déficit fiscal primario, sino que además asume una drástica política antiinflacionaria del Banco Central que reduce a cero la emisión monetaria desde ahora hasta junio de 2019, y pasa a un esquema de libre flotación cambiaria que limita las intervenciones de la autoridad monetaria en el mercado mayorista. La escasez de dinero circulante debería actuar como freno a la inflación, pero al costo de una fortísima caída en la actividad económica. El nuevo acuerdo con el Fondo fue anunciado por la directora gerente del Fondo junto a Nicolás Dujovne desde Nueva York. La instrumentación de la estrategia monetaria fue explicada, minutos más tarde, por el flamante titular del Banco Central, Guido Sandleris, en Buenos Aires.

Con la bandera argentina a su espalda, y el ministro de Hacienda a su izquierda, la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, encabezó en el consulado argentino en Nueva York el anuncio del nuevo acuerdo con Argentina “para fortalecer el Programa Stand By de 36 meses aprobado el 20 de junio pasado”. Dueña absoluta de la situación, Lagarde asentía con leves movimientos de cabeza la lectura del comunicado que hizo Dujovne. “El nuevo acuerdo comprende desembolsos totales por 57.100 millones de dólares, lo que representa un incremento de 7100 millones con respecto al acuerdo previo”, indicó el ministro. “Además, bajo el nuevo esquema los desembolsos estarán disponibles de manera más anticipada: hasta 2019 el FMI asegurará financiamiento por 36.200 millones de dólares; con respecto al acuerdo previo, se incrementa en 19.000 millones el financiamiento disponible hasta fines de 2019”, explicó. Desembolsados ya 15.000 millones en junio, quedarían, en consecuencia, unos 6000 millones de dólares pendientes para 2020. Como en anteriores ocasiones, Dujovne se centró en explicar la “consistencia del programa financiero” entre los compromisos y las fuentes de financiamiento, pero sin considerar su impacto nocivo sobre la economía real.

Por el contrario, el ministro de Hacienda volvió a afirmar que el brutal ajuste y política de endeudamiento que presentó ayer forman parte de “un conjunto de políticas orientadas al fortalecimiento de la economía argentina”. Desde la mirada del actual equipo económico, Argentina padece dos problemas que están por encima de cualquier otro: déficit fiscal e inflación. En coincidencia plena con el FMI, las medidas anunciadas ayer buscan “resolver” de manera drástica ambos conflictos, sin detenerse en los costos sociales que traerán aparejados. Lo fundamental para su sostenimiento está dado en “el apoyo de la comunidad internacional, que permitirá dejar atrás este camino de turbulencias”, y la decisión del FMI de “continuar respaldando la atención a los sectores más vulnerables”, señaló Dujovne, desviando la mirada hacia Lagarde en busca de aprobación. La recibió.

Lagarde solo tuvo una breve intervención verbal en la conferencia en el Consulado. Tras ello, Dujovne la excusó “por compromisos de agenda” y continuó solo. Antes de irse, la titular del FMI anunció que el acuerdo había sido “aprobado por la Gerencia” del FMI, incluyendo los desembolsos anticipados. Indicó que el programa Stand By acordado estaba “respaldado por un presupuesto adecuado y sustentable”. También se refirió al compromiso del Banco Central con una política de tipo de cambio flexible sin intervención e indicó, ante una pregunta, que “la clave del nuevo acuerdo está en las cifras 19 y 19: los 19.000 millones de dólares que Argentina recibirá por adelantado hasta 2019, con lo que conseguirá estabilizar su economía”.

“Hemos acordado avanzar más rápido hacia el equilibrio fiscal para 2019”, anunció Dujovne, como contrapartida del adelanto del cronograma de desembolsos para atender las urgencias financieras del gobierno a partir de la corrida iniciada en mayo y que no se frenó con el primer acuerdo.

“En el terreno de la política monetaria y cambiaria, en las últimas semanas hemos enfrentado jornadas de mucha volatilidad que se han traducido en una importante depreciación del peso y un recrudecimiento de la inflación”, expresó luego el ministro. “En ese marco –anunció–, hemos decidido reemplazar el esquema de metas de inflación por una regla simple y verificable sobre los agregados monetarios, elemento que entendemos contribuirá decididamente a reducir la inflación”. Más tarde, en conferencia de prensa en el Salón Bosch del BCRA (ver nota aparte), su nuevo titular explicaba la implementación de “una banda de no intervención” ajustable por una “tablita” de aquí a fin de año, y una participación limitada cuando el valor mayorista saliera fuera de las bandas. “Mantenemos nuestro compromiso con el régimen de tipo de cambio flexible, aunque hemos incorporado elementos a la política cambiaria que nos permitirán evitar la excesiva volatilidad”, dijo confiado Dujovne.

El programa económico que surge del nuevo acuerdo con el FMI representa la renuncia del gobierno al “control de daños”. Asume todos los riesgos y sin red. Va hacia un recorte brutal en el gasto público en medio de un proceso recesivo. Se mete de cabeza en un proceso inflacionario, motorizado principalmente por la megadevaluación de los últimos cinco meses, soltando las amarras con las que pretendía controlar el dólar. Juega todas las fichas a la sequía monetaria, es decir congelar la emisión de dinero para que no haya dinero para convalidar nuevos aumentos de precios. Pero el propio Sandleris reconoció que hay un rezago de la devaluación previa que impactará en el nivel de inflación de septiembre, octubre y, “en parte”, en noviembre. La secuencia es previsible: aumentarán los precios, seguirá subiendo el dólar, se atrasarán los salarios, se profundizará la caída de la actividad y se expandirá la recesión con mayores suspensiones y despidos. Ahí, recién ahí, con muchas víctimas del desempleo y de la pérdida de capacidad de consumo, la escasez del dinero circulante podrá traducirse en atenuación de la inflación. Los costos en materia social son imposibles de proyectar. En los cementerios, dicen, no hay inflación.

Para el Gobierno el nuevo acuerdo con el FMI genera “señales claras” y “baja la incertidumbre”

Patricia Bullrich y Dante Sica ofrecieron una conferencia de prensa en la Quinta de Olivos.

Patricia Bullrich y Dante Sica brindaron este miércoles una conferencia de prensa desde la Quinta de Olivos luego de la reunión de Gabinete que Mauricio Macri encabezó temprano, tras su regreso de Nueva York.

La ministra de Seguridad y el ministro de Producción y Trabajo se refirieron al nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), cuyos detalles se espera que sean anunciados durante la tarde, y realizaron una evaluación del paro general del martes.
"El acuerdo que se anunciará hoy a la tarde junto con lo que es el Presupuesto, está generando señales claras a los mercados y bajando la incertidumbre con respecto a elementos de la política fiscal, cambiaria y monetaria", aseguró Sica.

Además, señaló que existe una "agenda de corto plazo" que consiste en "seguir trabajando en términos de mirar las pequeñas y medianas empresas y los temas que hacen a su cadena de pagos" y de "tratar de ver aquellos sectores que pueden estar más comprometidos con la caída de la actividad". También dijo que "a mediano plazo" trabajarán "en la baja de factores que impiden la competitividad para la industria".

"Estamos enfocados en todo lo que tiene que ver con preparar a la Argentina en una salida exportadora mucho más fuerte", señaló. Y agregó: "Si hay algo que reconocen todos los actores económicos es más que imprevisibilidad, la previsibilidad de este Gobierno".

En esa línea, remarcó: "Hemos atravesado esta crisis sin cambios de rumbo en materia económica".

Consultado sobre Guido Sandleris, el reemplazante de Luis Caputo al frente del Banco Central, Sica aseguró que se trata de "un profesional muy buen formado". "Viene acompañando la gestión de Dujovne en los últimos años y me parece que va a ser un muy buen complemento para llevar adelante la conducción en términos de lo que es el Banco Central trabajando coordinadamente con el ministerio de Hacienda", indicó.

Por otro lado, Bullrich desacreditó la medida de fuerza encabezada por la CGT el martes. "Sería bueno que la central de trabajadores se pregunte si no es hora de empezar a probar un método distinto, de diálogo y no de paro", dijo. "Todos los gobiernos han sufrido paros nacionales y esta metodología parece que ya no les da resultado", sostuvo.

Macri aseguró que no hay posibilidad de default y que habrá entre cuatro a cinco meses de recesión

El presidente Mauricio Macri se refirió al contexto económico que atraviesa el país en el marco de su visita a Nueva York, donde participará de la Asamblea de las Naciones Unidas (ONU). Allí, aseguró que no hay posibilidad de default, y que habrá entre cuatro a cinco meses de recesión económica.

Mauricio Macri, en Bloomberg TV.

Respecto a la negociación que el gobierno argentino mantiene con las autoridades del Fondo Monetario Internacional (FMI) para agilizar el desembolso de fondos del acuerdo firmado en junio, el primer mandatario dijo que tendremos "más apoyo" de la entidad que preside Christine Lagarde, aunque no reveló montos debido a que continúan las gestiones.

Según pudo saber este medio, en Buenos Aires parte del equipo económico continúa las negociaciones con los emisarios del FMI y ya habría un principio de acuerdo para una ampliación de fondos por entre u$s 3.000 y u$s 5.000 millones que se agregarán al monto original de u$s 50.000 millones.

Consultado por la prensa local acerca de la posibilidad de una reelección en 2019, Macri dijo estar "preparado para participar".

El Presidente comenzó su jornada desayunando con un grupo de inversores en una reunión que se realizó en las oficinas del Financial Times, en Nueva York. Asistieron a la audiencia con el Presidente Jane Fraser (Citi Bank), Ed Al Hussainy (Columbia Threadneedle), Alberto Ramos (Goldman Sachs), Gerardo Mato (HSBC), Martin Marron (JP Morgan), John Moore (Morgan Stanley), Michael Gómez (PIMCO) y Tom Langford (UBS). Por el Financial Times concurrieron Gillian Tett, John Paul Rathbone, John Moncure y Robin Wigglesworth.

Por la noche, el Presidente asistirá a la recepción ofrecida por su par de los Estados Unido, Donald Trump, en honor de los Jefes de Estado y de Gobierno participantes de la 73° Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas.

Luis Caputo renunció al Banco Central

El funcionario había asumido el 14 de junio último. Lo sucederá Guido Sandleris. La sorpresiva dimisión se produce en momentos en que Argentina gestiona una ampliación del acuerdo con el FMI

Luis Caputo deja el Banco Central (Foto: Adrián Escandar)

Sorpresa: Luis Caputo, presentó este martes al presidente Mauricio Macri su renuncia como presidente del Banco Central de la República Argentina.

"Esta renuncia se debe a motivos personales, con la convicción de que el nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional reestablecerá la confianza acerca de la situación fiscal, financiera, monetaria y cambiaria", señaló la entidad monetaria, a través de un breve comunicado.

"Caputo le ha expresado al Presidente Macri todo su agradecimiento por la confianza depositada en él para ocupar diferentes cargos desde el comienzo de su gobierno; primero como Secretario de Finanzas, luego como ministro de Finanzas y como Presidente del Banco Central de la República Argentina durante este último tiempo".

La sorpresiva dimisión del funcionario se produce en momentos en que el Gobierno gestiona un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), a cerrarse en los "próximos días", que podría incluir un desembolso adicional a los USD 50.000 millones acordados en junio.
A su vez, Mauricio Macri, quien está de viaje en Nueva York, dijo a Bloomberg TV que el país podría cerrar "en los próximos días" el nuevo acuerdo con el FMI, aunque no dio detalles sobre montos debido a que las conversaciones con el organismo continuaban.

"Estamos trabajando (con el FMI) para tener un buen acuerdo", dijo más tarde a periodistas desde Nueva York el ministro de Economía argentino, Nicolás Dujovne. "Todavía no tenemos cerrado el acuerdo (…) seguimos conversando y trabajando", agregó.

Argentina ya recibió USD 15.000 millones de la línea de crédito del FMI, por el que el Gobierno se comprometió eliminar su déficit fiscal y recuperar la confianza de los mercados, mientras atraviesa una severa crisis financiera. En tres meses, esos dólares se utilizaron en su totalidad para estabilizar el mercado de cambios, desarmar el stock de LEBAC y pagar vencimientos de deuda pública.

Recientemente, en una conferencia realizada en el IAEF, Caputo habló de los planes a largo plazo que tenía para su gestión en el Banco Central, por lo que nada hacía prever esta salida.

Sin dolarización ni megacanje

En su paso por el Congreso, el ministro de Hacienda negó que el Gobierno trabaje en una dolarización o la vuelta de la convertibilidad. Pidió atribuciones para modificar la deuda pero rechazó que se estudie un megacanje.

“Habrá novedades del acuerdo con el FMI antes de que se termine de discutir el Presupuesto”, afirmó Dujovne.

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, desmintió ayer las versiones que surgieron desde el Tesoro estadounidense respecto de que se esté evaluando una dolarización de la economía argentina o volver a implementar un programa de convertibilidad. “En relación a los comentarios del Tesoro de Estados Unidos, la Argentina no está embarcada en ninguna negociación de ningún esquema monetario de las características que se mencionan”, respondió el funcionario durante su exposición en la Comisión de Presupuesto para detallar el proyecto la ley de administración de gastos y recursos del año próximo. En su paso por el anexo del Congreso brindó algunas definiciones y no faltaron las atribuciones del mal manejo en materia económica a cuestiones externas y al gobierno anterior. También rechazó que se vaya a realizar un “megacanje”, pero justificó los cambios propuestos en la Ley de Administración Financiera para mejorar el perfil de la deuda. “Durante el gobierno de Macri no habrá ninguna reestructuración de la deuda”, insistió el titular de Hacienda. Ratificó además el pronóstico de un dólar a 38 pesos para fin de año y de 42 pesos para diciembre de 2019. Respecto de las negociaciones con el Fondo Monetario, aseveró que habrá noticias “mucho antes de que se termine de discutir el Presupuesto”.

La reunión estaba prevista a las 14.30, pero el ministro llegó una hora y media después, lo que generó tensiones previas entre los legisladores de la comisión y los funcionarios del equipo económico que sí estaban. Por esto se eligió el formato de pregunta y respuesta y no hubo una exposición previa de Dujovne. No faltaron las chicanas al gobierno anterior y hasta criticó la inflación de 2015, cuando este año el aumento de precios finalizará con un piso de 42 por ciento. También culpó a la “orgía de corrupción” de la administración anterior de la caída de las obras de Participación Público-Privada. El funcionario es el encargado de negociar con el FMI las condiciones de una ampliación del crédito para el país. Consultado al respecto de esa negociación, dijo que la está “efectuando en pleno uso de mis facultades y no puedo adelantar el resultado”. “Se va a conocer antes de que se vote el Presupuesto”, les prometió a los diputados.

El ministro defendió el esquema de libre flotación del tipo de cambio y descartó las versiones de que se analice atar el peso al valor del dólar. “Son sólo comentarios del Tesoro. La argentina ha adoptado un esquema de cambio flotante, con diversas variantes que va a adoptar este Gobierno en el esquema de metas de inflación que se planteó en su momento”, reiteró Dujovne. En el proyecto oficial de Presupuesto se establece para el año próximo un tipo de cambio a 40,10 pesos por dólar, nivel sobre el que pivotea desde fines de agosto. “El tipo de cambio en el Presupuesto no es un plan de gobierno sino una proyección”, se excusó Dujovne y detalló que para alcanzar ese promedio este año la divisa debería terminar a 38 pesos y a fines de 2019 en 42 pesos. “Existen fuertes chances de que se aprecie la moneda”, afirmó el ministro.

Dos temas estrechamente vinculados son el fuerte crecimiento de la deuda y las posibilidades de repago de esos mismos compromisos, situación sobre la que fue consultado en más de una oportunidad. “Los intereses han aumentado en los últimos años porque la Argentina todavía tiene déficit y lo estamos cubriendo con deuda en el mercado”, justificó el ministro. La Ley de Administración Financiera regula la emisión de deuda y establece que toda renovación tiene que procurar bajar el monto o los intereses o ampliar los plazos, una serie de premisas difíciles de cumplir en el actual contexto. “El problema es que la ley no nos permite mejorar el perfil de vencimientos de la deuda. Por ejemplo, pasar deuda de dólares a pesos. No se puede sin una modernización de la ley. La Argentina no estudia ningún megacanje ni nada por el estilo. Planteamos una propuesta que le permita al país ahorrar dinero y que le mejore el perfil de endeudamiento”, respondió.

Secundado por el secretario de Hacienda, Rodrigo Pena, el ministro confirmó que se utilizarán los recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses para pagar los haberes luego de que se terminen en abril los fondos extraordinarios derivados del blanqueo de capitales. “No planteamos otra cosa que cumplir con la ley y utilizar el FGS para lo que ha sido creado. Se había planteado que primero se agotaba el dinero del blanqueo y después utilizar el FGS”, reiteró. “Está destinado así desde la Ley de Reparación Histórica”, señaló Pena, quien aseguró que “en ningún caso se está pensado utilizar activos del FGS”. Esa ley fue promovida por el actual gobierno.

La apuesta de financiar infraestructura vía programas de Participación Público-Privada (PPP) quedó relegada a la conformación de un fideicomiso “para financiar capital de trabajo”. “Estamos intentando llevar adelante una solución parcial. No es la mejor pero es la que tenemos disponible para defender el empleo en la construcción y las obras, para que no se pierdan miles de puestos de trabajo”, afirmó Dujovne.

Entre las distintas justificaciones a la falta de inversiones a través de las PPP, hizo referencia a “los cuadernos de la corrupción” y a la “orgía de corrupción”. De todos modos, reconoció un aumento del desempleo –que fue confirmado por el Indec en simultáneo– y subrayó que para cubrir el impacto de la inflación se decidió “aumentar las transferencias a través de la Asignación Universal por Hijo con un bono en septiembre y en diciembre”. Para finalizar el sombrío panorama que se avecina y reconociendo que se trata de un hecho contra-fáctico, arengó: “No nos olvidemos que evitamos ser Venezuela”. “Miren lo que sucede con la inflación en Venezuela, la crisis y la emigración desde ese país”, continuó en medio de los reproches de varios de los diputados de la oposición.