Martes 25 de Abril de 2017 - 11:40:19

A pie, en el frío, el éxodo de los refugiados desde Hungría

Son casi tres mil, en su mayoría sirios. Budapest los rechaza pero tampoco los deja abordar los trenes. Entonces decidieron juntar sus pocas cosas y seguir caminado a Viena.

Marcha. Miles de personas salen desde la estación de trenes de Budapest, a pie, con rumbo a Viena, en Austria. /REUTERS

Keleti, la estación de trenes de Budapest donde se fueron agrupando durante días los refugiados que iban llegando desde el sur de Hungría tras un calvario por los Balcanes, amaneció el viernes bajo una fina lluvia y unos pocos grados menos.
Las madres lavaban bajo un grifo de agua fría a los nenes, algunos grupos de jóvenes apilaban basura y la ONG Migration Aid repartía una especie de desayuno: bocadillos de queso con verduras y leche para los chicos. Los jóvenes buscaban información. Sin autoridades a la vista, la prensa internacional era el destino de muchas preguntas sin respuesta.
A media mañana empezó a crecer entre algunos jóvenes, principalmente sirios, la idea de romper la situación. Rafik, un sirio de unos 20 años con el que este periodista había hablado ya el jueves y que dice haber cubierto el recorrido entre Raqqa –la ciudad que el ISIS ha tomado como su capital en Siria– y Budapest en 25 días y que en Siria caminó dos días enteros para huir hasta la frontera turca, decía: “nos vamos, aquí no nos quieren y no nos dejan tomar los trenes, nos vamos caminando”.
Fue la primera mención que tuvo este periodista.
-¿A dónde vas?
-Nos vamos a Viena.
-¿Cómo?
-Caminando, tenemos mapas y algún gps.
-¿Sabes que son unos 250 kilómetros y que sin parar ni durante la noche tardarán días?
-Eso no importa, nos tenemos que ir de aquí. Llegué hace cinco días, no aguanto más.
Los sirios, que saben que si llegan a Alemania tienen asegurada la residencia en Europa porque el gobierno de Angela Merkel prometió que daría asilo a todos los ciudadanos sirios, fomentaban la idea entre las casi 3.000 personas presentes en Keleti.
Al mediodía, por grupos, empezaron a guardar sus pocas pertenencias. La mayoría no lleva más que una bolsa a la espalda, algunos ni eso. Afortunado es quien tiene un abrigo porque las temperaturas empiezan a bajar. La marcha tendrá un efecto importante inmediato. Austria y Alemania anunció que recibirá a los inmigrantes que Hungría sólo expulsa.
Las más reticentes eran las familias con niños. “¿Dónde van a dormir los niños durante varias noches, en la autopista?”, preguntaba desconsolada una mujer siria que viaja con tres niños y su madre, sin hombres. Un pequeño grupo se servía de un altavoz para ir paseando por todos los pasillos de la planta baja de la estación animando a los demás. Sabían que si iban pocos los detendrían y los enviarían a los campos de retención. “Si somos muchos no podrán hacer nada”.
Poco después de las dos de la tarde empezó el movimiento. Primero parecía una manifestación con cientos de personas caminando por el centro de Budapest. Pero en cuanto cruzaron el Danubio y empezaron a salir de la ciudad, en cuanto se hicieron con la mitad de la principal autopista de Hungría, la que une su capital con Viena –la misma vía que usaron en 1956 los húngaros para escapar de la invasión soviética hacia Austria– las imágenes eran las de un éxodo.
Niños a los hombros de sus padres, empujados en carritos, ancianos en sillas de ruedas y una marcha de varios miles de personas liderada por un joven sin una pierna y otro con una bandera europea. Muchos de los refugiados llevados ayer a un campo de retención en Bicske, unos 30 kilómetros al oeste de Budapest, también escaparon y se unieron a la marcha hacia la capital austríaca.
Al cierre de esta edición, el gobierno del nacionalista de derechas Viktor Orban se rendía a la evidencia y prometía que ponía en marcha inmediatamente una movilización de hasta 100 colectivos para llevar hasta la frontera austríaca a los miles de refugiados que a medianoche seguían caminando por la autopista y a los que se habían quedado en la estación de Keleti. Orban había dicho el jueves que no podía dejar marchar a los refugiados porque eso incumplía las normas de asilo europeas. Ayer, ante una situación que se le fue de las manos y que no tenía fácil solución si no quería usar la fuerza y provocar una crisis aún más grave, aceptó que su gobierno les lleve hasta Austria.
Mientras, al sur del país, en Röszke, el campo de retención pegado a la frontera serbia que Clarín visitó el martes, los refugiados, hartos de esperar en el limbo, reventaron y empezaron a protestar. Algunos tiraron piedras a la policía y los agentes respondieron con gases lacrimógenos. Dentro había hombres jóvenes, pero también ancianos y muchas mujeres y niños. La situación degeneró hasta el punto de que muchos saltaron la valla y volvieron a las vías del tren, para caminar hasta donde hiciera falta, al noroeste, a Budapest para seguir a Austria y a Alemania.
Las autoridades reforzaron aún más la frontera con Serbia y desde ayer es delito penado con prisión cruzar la frontera de forma ilegal. El gobierno de Orban está intentando de todas las formas posibles decirles a los refugiados en camino –porque estos días han llegado a Grecia más que nunca– que busquen otra ruta. El mapa es claro mientras Grecia, Macedonia y Serbia permitan el paso. En Belgrado, en lugar de seguir hacia Hungría, girarán a la izquierda hacia Croacia. De ahí a Eslovenia, Austria y Alemania.
Keleti, al cierre de esta edición, se preparaba para otro peligro. Anoche se jugó en Budapest un partido de fútbol clasificatorio para el Europeo del próximo año. Jugaban Hungría y Rumanía. La policía –y los refugiados– temían ataques por parte de los grupos de ultras neonazis, ligados al partido gobernante Fidesz y al ultraderechista Jobbik. Mientras, en uno de los pasillos de la planta baja de la estación, decenas de niñitos veían una película infantil gracias a los voluntarios de Migration Aid. Esperan poder irse el domingo a Austria. Rafik ya está de camino.

Una monja argentina cuenta la realidad de la guerra en Siria

La hermana Guadalupe vive hace cuatro años en Aleppo. Mirá lo que dice.

Monja argentina en Siria.

La hermana Guadalupe, una misionera argentina en Siria, habla sobre la situación en este devastado país tras la difusión de la foto de Aylan Kurdi, el niño sirio muerto en una playa en Turquía, escapando de la guerra.

La hermana que creció en San Luis, pero se ordenó en Mendoza, en el Instituto del Verbo Encarnado. Lleva 18 años en Oriente Medio, y los últimos cuatro los pasó en la ciudad siria de Aleppo, donde la guerra castiga sin piedad a sus habitantes.“La amenaza es permanente porque la guerra es en plena ciudad; disparan al azar, no respetan nada, ni escuelas, ni hospitales, ni iglesias”, dijo a Clarín con voz suave, llena de pena, en una entrevista meses atrás.

Hoy, entrevistadad por TN, esta misionera tiene severas palabras para describir la realidad en Siria, que sufre una guerra civil desde hace cuatro años.

"Somo testigos de todo esto que está pasando, estamos desde antes que se desate la guerra, y podemos juzgar mejor el cuadro", dice.

"Hay varios factores que provocan conflicto. Y son siempre los mismos: intereses eonómicos y políticos que no tienen que ver con el bien del pueblo", explica. Y sigue: "Por como  vivía la gentes antes de la guerra, el pueblo no necesitaba esta revolución".

Para esta religiosa llena de coraje, "en Siria se vivía muy bien, no tenía deuda externa, es un país con riquezas naturales. Estas guerras ¿son realmente guerras que empiezan por problemas reales o son una excusa para la venta ilegal de armas? Esta guerra no surgió en la calle".

Multitudinaria caravana de inmigrantes peregrina buscando refugio en Europa

Son más mil y partieron desde Budapest, en Hungría, que suspendió los servicios de trenes internacionales. Quieren llegar a Austria caminando. Hay niños y personas en sillas de ruedas.

Más de 1.000 migrantes salieron a pie este viernes de la principal estación de ferrocarril de Budapest rumbo a Austria

Más de 1.000 migrantes salieron a pie este viernes de la principal estación de ferrocarril de Budapest rumbo "a Austria", después de que las autoridades húngaras suspendieran el martes los enlaces ferroviarios internacionales, constató la AFP.

Los migrantes, algunos de los cuales llevan días bloqueados en la capital húngara, afirman tener la intención de llegar a pie a la frontera austríaca, situada a unos 175 kilómetros. Budapest intentó varias veces trasladarlos por la fuerza a campamentos de registro.

Austríacos organizan un movimiento para recibirlos y enviarlos a Alemania

Los migrantes, entre los que hay niños y personas en sillas de ruedas, cruzaron uno de los principales puentes sobre el Danubio sin que las fuerzas de seguridad intervinieran.

Hungría, uno de los principales países de tránsito en Europa central, recibió la llegada de otros 3.300 migrantes el jueves, informó el viernes el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados.

 

 

 

Austria quiere recibirlos... y enviarlos a Alemania

Unas 2.000 personas se habían sumado el viernes por la mañana en Facebook a una iniciativa ciudadana en Austria que propone formar un convoy de coches particulares para ir a "buscar", desde el domingo, a los miles de migrantes bloqueados en Hungría.

"La época de los llamados a la Unión Europea y a los responsables políticos se ha terminado, llegó la hora de actuar" dicen los autores de la página "Convoy Budapest-Viena", que ya tenía 2.000 participantes virtuales el viernes por la mañana.

 

 

 

 

Un primer convoy prevé salir el domingo por la mañana de Viena para "llevar a tantos refugiados como sea posible de Budapest a Viena y de ahí, si es posible, a Alemania".

Los organizadores aseguran reaccionar a la decisión de las autoridades húngaras de suspender los trayectos ferroviarios con destino a Europa occidental, incluso para los migrantes que tienen billete válido.

 

 

 

 

Pero este viernes cuatro militantes austríacos, sospechosos de haber querido llevar a migrantes hacia Austria, fueron detenidos en Budapest. Por este delito podían ser sancionados hasta con cinco años de cárcel en Hungría.

Tras una intervención de su homólogo austriaco Sebastian Kurz, el ministro húngaro de Exteriores, Peter Szijjarto, aseguró que estos militantes serían puestos en libertad de inmediato.

 

 

 

 

 

"Estas personas van a ser puestas en libertad. Nos encontramos en una situación muy difícil, no necesitamos que la gente venga a envenenar más la situación" declaró desde Bruselas.

El ministerio austriaco del Interior recordó el jueves que la ayuda gratuita a la inmigración ilegal es sancionable con hasta 5.000 euros de multa.

Varios miles de migrantes, que desean llegar a los países ricos de Europa occidental, siguen bloqueados este viernes en las estaciones de Hungría, en particular en la de Budapest-Keleti.

El discurso del padre de Aylan Kurdi en el entierro: dolor y reclamo a los políticos

Desesperado por buscar un futuro en paz para su familia, Abdullah perdió a sus dos hijos y su esposa. Su discurso de despedida refleja el drama de la guerra que impuso el extremismo islámico en Siria.

La última imagen de Aylan Kurdi, con el rostro descubierto y en brazos de sus parientes de Kobane, volvió a sacudir al mundo este viernes tras el entierro del niño ahogado en el mar Egeo junto a su hermano Galip y su madre Rehan.

El único sobreviviente de la familia es el padre, Abdullah, quien deberá vivir el resto de sus días con un terrible peso sobre sus hombros: por buscar un futuro mejor para su familia terminó perdiéndola.

"Mi familia entera se ha muerto, ahora son mártires"

"Mi familia entera se ha muerto, ahora son mártires, pero espero que puedan socorrer a los que todavía necesitan ayuda", dijo ante un grupo de periodistas que acompañó a una multitud en el mausoleo de los mártires de Kobane, donde fueron sepultados.

 

 

El reclamo de Abdullah se dirigió especialmente a los gobiernos de los países árabes, a los que reclamó la misma atención que le otorgó Occidente: "Quiero que los gobiernos árabes, no los países europeos, vean lo que les pasó a mis hijos, y que a causa de ello ayuden a la gente, no quiero nada más que eso".

 

 

"Ya tuvimos suficiente con esta guerra. En nombre del Corán, déjenme sólo"

Luego hizo un breve llamado a que cesen las hostilidades que se iniciaron con la revuelta contra Bashar al Assad y que derivaron en el crecimiento del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés), el cual tomó parcialmente Kobane hasta que fuerzas kurdas apoyadas por Occidente los desalojaron.

Sin embargo, la ciudad quedó totalmente destruida: "Ya tuvimos suficiente con esta guerra. No quiero decir más nada. Estoy muy cansado, en nombre del Corán, déjenme sólo", rogó antes de dirigirse al lugar donde dio el último adiós a su familia.

Habló el padre de Aylan Kurdi: "Mis hijos se resbalaron de mis manos"

Abdullah perdió a toda su familia en el intento por llegar a las costas de una isla griega. Relató el terrible momento y los motivos que hicieron naufragar a la embarcación. Asegura que tenían salvavidas.

Este es Abdullah, el padre del niño sirio de tres años ahogado frente a la costa turca 

El padre del niño sirio de tres años ahogado frente a la costa turca, cuya imagen conmovió al mundo, relató este jueves que sus hijos se habían resbalado de sus manos al hundirse la embarcación que los llevaba a Grecia.

"Teníamos chalecos salvavidas, pero el barco se hundió porque varios se levantaron. Yo sostenía la mano de mi mujer. Pero mis hijos se resbalaron de mis manos", declaró Abdullah Kurdi a la agencia de prensa Dogan.

Doce refugiados sirios que intentaban llegar a la isla griega de Kos murieron en la madrugada del miércoles frente a la estación balnearia turca de Bodrum.

"Estaba oscuro y todo el mundo gritaba. Por eso no pudieron oír mi voz"

Entre ellos viajaba Aylan, cuya foto que lo mostraba yaciendo inerte en una playa dio la vuelta al mundo y suscitó una ola de indignación sobre la situación de los refugiados.

Su hermano Ghaleb, de cinco años, y su madre, Rehan, de 35 años, también se ahogaron.

 

"Estaba oscuro y todo el mundo gritaba. Por eso no pudieron oír mi voz ni mi mujer ni mis hijos. Intenté nadar hasta la costa siguiendo las luces, pero no pude encontrar a mi mujer ni a mis hijos una vez en tierra", explicó Kurdi. "Fui al hospital y ahí me enteré de la mala noticia".

El hombre, originario de la ciudad kurda de Kobane (norte de Siria), contó que ya había intentado viajar a Grecia con su familia, pero la guardia costera griega había interceptado el barco en el que viajaban.

Reuters

 

Kurdi es peluquero y quería darle un futuro mejor a su familia tras huir de Kobane, en ruinas después de que fuera arrasada por el extremismo islámico. Junto con su esposa, Rehan, decidió partir en busca de una nueva vida, lejos de los disparos y los bombardeos.

Fueron a Damasco primero, luego cruzaron la frontera turca y llegaron a Estambul. Intentó ser aceptado en Canadá como refugiado. No tuvo suerte. Ante la negativa, pensó otra salida. Ideó la manera de atravesar los kilómetros que los separaban de Bodrum, un lugar turístico y uno de los puntos más cercanos para cruzar a Europa.

Fue entonces que tomó la decisión de cruzar a la isla griega de Kos, partiendo desde las playas turcas. Desgraciadamente, allí mismo quedaría el cuerpo de Aylan, cuya foto ha recorrido el mundo y se ha convertido en un símbolo del drama de los inmigrantes que buscan llegar a Europa a cualquier precio.