Martes 18 de Diciembre de 2018 - 10:22:25

 Turquía desató un nuevo terremoto financiero global que golpeó a la Argentina, al sufrir un durísimo azote por parte de inversores que descuartizó a la lira y provocó una crisis cambiaria, que se profundizó por la creciente tensión entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump , y el mandatario turco, Recep Tayyip Erdogan .

Donald Trump se lanzó hoy en una guerra comercial contra Turquía al anunciar la duplicación de los aranceles sobre el acero y el aluminio

La lira turca, que desde hace meses sufre la desconfianza de los mercados al igual que otras monedas de economías emergentes, cayó casi un 14% respecto del dólar tras llegar a derrumbarse cerca de un 19 por ciento, un derrape que estalló, primero, con un discurso de Erdogan, y luego cuando Trump anunció en Twitter que había dado la orden de duplicar los aranceles al acero y al aluminio para Turquía, y reconoció abiertamente que las relaciones atravesaban un mal momento.
"¡Acabo de autorizar que se dupliquen los aranceles sobre el acero y el aluminio con respecto a Turquía, mientras su moneda, la lira turca, desciende rápidamente frente a nuestro fortísimo Dólar!", dijo Trump en Twitter. Y agregó: "¡Nuestras relaciones con Turquía no son buenas en este momento!".
El desplome de la lira desató un efecto dominó que recorrió Europa, Asia y llegó hasta la Argentina, donde la suba del dólar y el riesgo país y el desplome de las acciones selló la peor semana para el país tras la efímera calma que aportaron los dólares del Fondo Monetario Internacional (FMI).

El nuevo cimbronazo financiero llegó tras meses de volatilidad global, arraigada en la suba de la tasa de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed, en la jerga), la guerra comercial desatada por Trump y una mayor desconfianza de los inversores respecto de la salud de la economía global, que los lleva a desprenderse de activos más riesgosos, como los papeles de las economías emergentes, para buscar refugios en bonos norteamericanos, más seguros.

Este nuevo escenario global ha sido particularmente nocivo para países como Turquía y la Argentina, dos economías vulnerables y dependientes del financiamiento externo.

"Este año fue común tener estos ruidos en los mercados", indicó Daniel Chodos, de Credit Suisse. "La Fed, suba de tasas, guerra comercial, sanciones específicas a Rusia o guerra diplomática o crisis geopolíticas con países específicos, como Turquía. Todo eso le pega a los mercados emergentes. Va a ser un año con mucho riesgo y mucha volatilidad", explicó.

"Batalla nacional"
La crisis turca, la más severa que ha debido enfrentar Erdogan en sus más de 15 años en el poder, tiene esta vez el agravante del choque diplomático con Washington, máximo garante financiero global y principal accionista del único prestamista de última instancia, el Fondo Monetario.

Las relaciones entre Washington y Ankara estaban complicadas por una punta de desacuerdos en política internacional, entre ellos, la guerra civil en Siria . Pero se deterioraron aún más en las últimas semanas por el caso de un pastor estadounidense, Andrew Brunson, detenido en Turquía bajo cargos de terrorismo y espionaje. El gobierno de Trump pidió su liberación, e impuso sanciones a dos ministros de Erdogan, quien respondió con una medida "espejo", al decretar sanciones a dos funcionarios de Trump.

Estados Unidos y Turquía han sido aliados históricos, y ambos son miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y el G20. El deterioro es relativamente nuevo: a fines de junio, Trump había llamado a Erdogan para felicitarlo por su último triunfo electoral, en junio, que le dio más poder, y había ponderado el "fuerte lazo" entre ambas naciones.

Recep Tayyip Erdogan habló con sus seguidores en medio de la caída de la lira

La preocupación de los inversores sobre Turquía están arraigadas en el sesgo populista de la política económica de Erdogan. El banco central turco ha sido renuente a subir sus tasas de interés para frenar la sangría de la lira, mientras la inflación ha aumentado hasta alcanzar ya el 16% anual en julio, por encima de la meta oficial.

Desafiante, Erdogan pidió a los turcos con tono de epopeya que no se volcarán al dólar, y aseguró que hay una "guerra económica" contra el país. El presidente, quien sugirió que sufría una suerte de golpe económico desestabilizador, apeló al patriotismo de los turcos.
"Si hay alguien que tenga dólares u oro bajo el colchón, vayan a los bancos a cambiarlo por liras turcas. Esta es una batalla doméstica, nacional", dijo Erdogan a una multitud en la ciudad de Bayburt, en el noreste del país. "Esta será la respuesta de mi pueblo a quienes han librado una guerra económica contra nosotros", agregó.

"No olviden esto, si ellos tienen dólares, nosotros tenemos a nuestro pueblo, a nuestro dios, a nuestro Alá", insistió Erdogan.

Ni las palabras de Erdogan ni las promesas de ortodoxia de su gobierno calmaron a los inversores. A eso se sumó el tuit de Trump. La onda expansiva de la crisis turca se propagó en el extranjero, tocó varias monedas, tiñó de rojo a los indicadores bursátiles y alcanzó, sobre todo, a las acciones de empresas europeas con alta exposición a la economía turca.

El latigazo se sintió con mayor severidad en la economía argentina. Las monedas de ambos países han sufrido, este año, la mayor depreciación entre las naciones emergentes afectadas por las turbulencias financieras. Y Turquía, al igual que la Argentina, tiene un abultado déficit externo, que financió con deuda. La Argentina ya buscó resguardo en el Fondo Monetario Internacional (FMI), un escenario que muchos creen le llegará a Turquía. El Fondo dijo esta semana que no ha recibido ningún pedido de Ankara.

"Los activos argentinos experimentaron una caída especialmente severa, ya que los problemas de Turquía provocaron temores de contagio en los mercados emergentes", indicó Alejo Czerwonko, estratega del Chief Investment Office del banco de inversión UBS. "Una crisis cada vez más profunda en Turquía podría llevar a un deterioro adicional del apetito de los inversores hacia países emergentes vulnerables y más riesgosos, como la Argentina", cerró.