Lunes 24 de Septiembre de 2018 - 17:27:05

Carlo Cottarelli trabaja en su lista corta de ministros en una Italia todavía marcada por el choque frontal entre las fuerzas de la Liga y el Movimiento 5 Estrellas con el presidente de Italia, Sergio Mattarella.

Una tormenta institucional que sale de los edificios de Roma para llegar a las plazas: Luigi Di Maio (M5S) y Matteo Salvini (Liga), usando tonos durísimos, llaman a la movilización popular contra los poderes fuertes y la Europa de los bancos, en defensa del derecho de los ciudadanos a decidir sobre su gobierno.

La Liga anuncia que estará presente en mil plazas el 2 y 3 de junio, y el M5S, en cambio, apunta a todo con una manifestación nacional en Roma el 2.

Mientras que el Partido Democrático (PD, el perdedor de los comicios de marzo, anuncia, por el contrario, que el 1 de junio hará una movilización nacional, también en la capital, en defensa del Quirinale y de la Constitución.

Mientras tanto, el ex jefe de la delegación italiana en el FMI, al aceptar el mandato de formar gobierno aclara que sin la confianza está listo para renunciar inmediatamente, y así ir a elecciones después de agosto.

En caso contrario, se propone aprobar la ley de presupuesto, abriendo el camino a elecciones para comienzos de 2019.

Sus palabras no aplacan en lo más mínimo los ataques furiosos de la Liga y del M5S contra Mattarella, acusado de haber privilegiado los intereses de la Unión Europea a los de los ciudadanos italianos.

Di Maio y Salvini se diferencian en el pedido de elecciones inmediatas. El líder leguista, como se sabe, siempre dijo que en caso de ruptura quedaba solo la elección lo antes posible.

En tanto se pone a prueba en un duro cruce con el Quirinale sobre los nombres de los ministros de Economía presentados a Mattarella.

Tonos totalmente distintos también sobre la decisión de poner en estado de acusación al jefe de Estado: los del M5S anuncian, con Manlio Di Stefano, que presentarán "apenas sea posible" el pedido de juicio político.

La Liga, en cambio, toma tiempo: "Yo hago las cosas si tengo los elementos concretos, por el momento no los tengo, debo ver, debo estudiar", dijo Salvini.

Un freno que representa, por el momento, el único punto en común entre la Liga y Fuerza Italia de Silvio Berlusconi, cuyas relaciones son cada vez más difíciles.

Salvini amenaza al Cavaliere: si vota la confianza a Cottarelli, adiós alianza.

Berlusconi busca calmar las aguas anunciando que no apoyará ese Ejecutivo y asegurando que "la única solución para el futuro es el centroderecha unido", destinado a "prevalecer" en las próximas elecciones, también gracias a su regreso al ruedo.