Domingo 27 de Mayo de 2018 - 13:01:13

Es porque se le levantó la prohibición de ejercer cargos públicos.  "Il Cavaliere" adquiere así nuevo vigor mientras en Roma se negocia un nuevo Ejecutivo.

Figura. El magnate Silvio Berlusconi en una imagen de abril último en el Quirinale (AP).

Rehabilitado por la justicia de Italia el sábado, que le levantó la interdicción hasta 2019 de ser parlamentario y ejercitar cargos públicos, Silvio Berlusconi dio este domingo otro golpe que lo mantiene a flote en el centro del escenario político, mientras se negocia un nuevo gobierno italiano. Si quiere –y él quiere-, no tendrá que esperar un nuevo llamado a elecciones generales para volver a sentarse triunfal en una banca del Parlamento italiano. Se descubrió que una cláusula de la ley electoral establece que, si un senador o diputado se da de baja, se debe llamar a elecciones suplementarias y que Il Cavaliere puede tranquilamente presentarse, vencer y volver a una de las cámaras.

La noticia cayó como una nueva bomba que refuerza a “Berlux”, como lo llaman sus aliados, lo hace reingresar al juego más grande del que había quedado en parte marginado tras el veto que le impusieron los “grillinos” del Movimiento 5 Estrellas de Luigi Di Maio a su enemigo favorito.

Ya se sabe que en la región Trentino Alto Adigio, el personaje favorito a nuevo gobernador, que es de Forza Italia, dejara en octubre su banca a disposición de Berlusconi. Si el zar de las comunicaciones tiene apuro, se pueden forzar las cosas con la renuncia en cualquier momento de algún parlamentario forzista, dándole a cambio un puesto de eurodiputado o un nombramiento de primera en el próximo gobierno.

Discusiones. Silvio Berlusconi abandona el Quirinale tras mantener conversaciones con el presidente Sergio Mattarella. (Reuters).

Berlusconi había sido excluído hace cuatro años del Senado tras una condena judicial por fraude fiscal. La sentencia fue de cuatro años de cárcel, pero el magnate no piso nunca una oscura gayola. Tres años le fueron condonados en forma genérica y el último lo pasó con visitas dos veces por semana a una residencia de ancianos bajo control de los benévolos servicios sociales.

El movimiento antisistema de Cinco Estrellas que consideraba a Berlusconi “el mal absoluto”, ha terminado negociando con la coalición de centroderecha, cuyo líder es el xenófobo y ultraderechista Matteo Salvini, jefe de la Liga Norte, desde hace veinte años aliada del caudillo conservador en decadencia, que en las elecciones del 4 de marzo bajó al 14% de los votos.
Los sondeos revelan que Salvini le volvería a chupar una parte del consenso, ya que il Cavaliere arriesga descender por debajo del 10%. Este es el camino que prefiere el líder de la Liga, sin rupturas con el viejo aliado.

El levantamiento de la inhibición institucional del Tribunal de Vigilancia de Milán refuerza a Berlusconi, quien había sido obligado a quedarse en la semipenumbra, condición que pusieron los “grillinos” para negociar el nuevo gobierno con la Liga Norte de Salvini.

Berlusconi dio orden a los suyos de abstenerse en el voto de confianza y después votar ley por ley, sin condicionamientos. Este ha sido el límite que todos aceptaron, pero no hay dudas de que ahora “Berlux” podrá meterse de nuevo en los tejes y manejes y jugar sus cartas de poder con renovada fortaleza.

Otra vez il Cavaliere puede dar cada tanto las cartas, una especialidad que le ha garantizado una prolongada supervivencia política. Todavía debe afrontar nuevos procesos por las consecuencias judiciales de sus fiestas bunga-bunga en sus residencias, cuando era jefe del gobierno, con chicas demasiado jóvenes y poco vestidas. La justicia lo acusa de haber pagado a un buen número de aquellas ragazze para que cerraran la boca y dijeran que con el fiestero “papi” (así lo llamaban), los bunga-bunga eran inocentes como una fiestita de cumpleaños.

Socio. El líder de la Liga Norte, el xenófobo Matteo Salvini, habla con la prensa en Milán tras un encuentro con delegados de Cinco Estrellas (ANSA).

La creación del nuevo gobierno entre el Movimiento 5 Estrellas de Liuigi Di Maio y la Liga Norte de Matteo Salvini dio este domingo un paso fundamental: el borrador final de veinte temas que constituyen el programa de la alianza. Aunque no les guste, los ”grillinos” se encuentran con un “Berlusca” redivivo, acogido con felicitaciones por Salvini y los otros grupos de derecha de la alianza que en total conquistó el 37% de los votos. El contragolpe es la bronca creciente que Di Maio debe sufrir en las agitadas entrañas del Movimiento.

Muchos creen que el acuerdo es una alianza contra natura porque los populismos del Movimiento y de la Liga son distintos y hasta incompatibles. Entre los “grillinos”, muchos provienen de la sinistra. Pero el hambre de poder supera estos detalles y tanto Di Maio como Salvini anunciaron que ya están “casi” listos para presentarse ante el presidente de la República, Sergio Mattarella.
Falta nada menos que la identidad del “Enmascarado” o “el Tercer Nombre”, como la prensa llama a la personalidad que asumiría la condición de jefe del nuevo gobierno, ya que ni Salvini ni Di Maio están dispuestos a cederle a su aliado rival el cargo más importante. El presidente Mattarella les avisó ayer públicamente que el jefe del Estado no es un simple notario, sino el que nombra el gabinete y tiene mucho para decir respecto a las orientaciones programáticas para que no alteren las tradiciones de la política interna e internacional de Italia.

Tal este lunesDi Maio y Salvini le llevarán el programa y los nombres de los tapados al presidente, quien quiere “una rosa de nombres para razonar”. Desde su residencia de Arcore, en Milán, Silvio Berlusconi podrá seguir con alivio y nuevas ambiciones (en primer lugar para proteger a su imperio económico), sobre la fase que se inicia.