Sábado 19 de Agosto de 2017 - 08:24:59

El Ministerio de Defensa mostró cómo quedaron los edificios, ubicados en Raqqa, Siria, en los que el pasado 28 de mayo se reunieron altos mandos del sanguinario califato

El antes y el después del ataque ejecutado el 28 de mayo

Rusia difundió este viernes dos imágenes satelitales que revelan el daño causado por el ataque aéreo en el que podría haber muerto Abu Bakr al-Baghdadi, autoproclamado califa y máximo líder del Estado Islámico. El condicional parte de la información ofrecida por el Ministerio de Defensa ruso: las propias fuentes oficiales dijeron que aún no habían podido confirmar el dato.

La primera de las fotografías fue tomada el 13 de mayo y muestra los cuatro edificios en los que el 28 de mayo siguiente se realizó una importante reunión de altos mandos de ISIS en Raqqa, Siria. La segunda imagen, del 29, revela el absoluto estado de destrucción en el que quedó la zona tras el ataque de la Fuerza Aérea rusa.

Tras un vuelo de reconocimiento de un drone, el bombardeo fue ejecutado por aviones Sukhoi Su-34 y Su-35, entre las 21.35 y las 21.45 GMT. En total, el ejército ruso afirma haber matado a varios "altos dirigentes" del ISIS, a una "treintena de jefes de guerra y hasta 300 combatientes".

El líder del Estado Islámico Abu Bakr al Baghdadi

"Según la información que está siendo comprobada a través de varios canales, el líder de Estado Islámico, Abu Bakr al-Baghdadi, eliminado por el ataque aéreo, estaba también presente en la reunión", dijo la agencia RIA citando al Ministerio.

El mando del contingente militar ruso en Siria había recibido a finales de mayo indicios sobre la celebración del encuentro de dirigentes de ISIS. "La verificación de esas informaciones ha permitido establecer que el objetivo era la organización de convoyes de salida para los combatientes de Raqqa a través del 'corredor sur'", indicó el ejército ruso.

Los rumores sobre la muerte de Al Baghdadi se habían multiplicado en los últimos días, mientras los combatientes de ISIS afrontan en la ciudad de Raqqa, su mayor bastión en Siria, una ofensiva de una alianza kurdo-árabe apoyada por la coalición internacional dirigida por Estados Unidos. De todos modos, Washington y sus aliados afirmaron que "no se podía confirmar" la información acerca del deceso.